Hoy estoy especialmente prolífica…en realidad desde que comencé el blog escribo bastante: imagino que seguirá siendo la forma que tengo de liberarme de mis demonios. Al menos, es la mejor forma que conozco de expresarme y, de paso, le lanzo un grito a todo aquel que quiera escuchar.

Sólo quiero compartir algo que Jorge Luis Borges escribió siendo ya un anciano, cuando ya apenas podía cambiar nada y sólo le quedaba arrepentirse, pero que puede hacernos reaccionar a aquellos que aún estamos a tiempo de hacer nuestra existencia mejor y más agradable, de reparar errores, solucionar problemas, afrontar la vida con alegría.

Yo intento hacer caso de los sabios consejos de Borges…espero que Dios, la Vida, el Destino y el Karma me lo permitan y pueda vivir el mayor número de momentos felices durante el resto de mi vida.

Allá va:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida

en la próxima trataría de cometer más errores.

No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.

Sería más tonto de lo que he sido, de hecho

tomaría muy pocas cosas con seriedad.

Sería menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría

más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería

más helados y menos habas, tendría más problemas

reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente

cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría de tener

solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;

no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,

una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;

Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios

de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres

y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

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Gracias a Dios, aún tengo 29 años y puedo relajarme, tomarme las cosas con menos seriedad, ser más tonta, jugar más…tener sólo buenos momentos. Espero que, a partir de ahora, así sea.

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