Según Marianne Costa, hay tres caminos:

La vía seca: la meditación, el psicoanálisis, las terapias, las lecturas… Es una vía lenta y requiere mucha disciplina.

La vía húmeda: cuando ocurre un accidente, una enfermedad, un duelo, un enamoramiento…Algo que sucede de golpe, de forma inesperada… que nos hace cambiar la visión del mundo y nos obliga a reorganizarnos la vida

El papel de discípulo: aparece en nuestra vida un maestro que nos ayuda y nos transmite lo que sabe.

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