Asger Jorn

Ixchell le dijo: La paz viene con la renunciación. Él deseaba ser un hombre tan sabio como su maestra de yoga, por lo que renunció a sus hábitos y a su fortuna, se retiró a las montañas y esperó la paz. Vivió frugalmente de frutas e insectos, bebió agua de río, durmió bajo los árboles, vistió harapos y aguardó una paz que no llegó.

___Si la paz viene con la renunciación y aún no tengo paz, debo renunciar a más naturaleza. Cedió la copa de los árboles para dormir al descubierto, comió cada tercer día, bebió sólo cuando llovía, rezó en silencio para evitar la palabra y esperó la paz que no llegó. Cuando en las noches enloquecía, su maestra le recordaba en sueños que La paz sigue a la renunciación. Abandonó el hábito de la comida y la bebida, renunció al movimiento para liberarse de sus cadenas, esperó en vano que la paz lo habitara.

Su vida era miserable, por lo que decidió renunciar a ella. Recogió leña para inmolarse. Antes de arrojarse a la hoguera tuvo una inspiración:

___ Si la paz viene con la renunciación, renuncio a la renunciación.

Y entonces encontró la paz.


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